domingo, 15 de mayo de 2016

Los periodistas reclaman especialización para abordar con rigor la información de salud

El Hospital de Manises reúne a periodistas, médicos y pacientes para analizar los desafíos de la comunicación sanitaria

REDACCIÓN

El Hospital de Manises ha reunido esta mañana a periodistas, médicos y pacientes para debatir sobre los retos futuros y claves de la profesión en su Jornada de Periodismo Sanitario. La tercera edición de este encuentro,que se ha organizado en colaboración con la Universidad CEU Cardenal Herrera, ha permitido a los diferentes profesionales intercambiar sus experiencias y conocimientos sobre los escenarios y desafíos que supone comunicar en salud. La jornada se ha dividido en tres debates: pandemias, intereses del lector y nuevas formas de comunicar en salud y ha estado inaugurada por el gerente del departamento de salud de Manises, el doctor, Vicente Gil Suay.

Así, en la primera mesa, moderada porAnunciación Ramírez, vicedecana de Periodismo del CEU, se ha tratado un tema muy de actualidad como es la comunicación de pandemias. En ella se ha destacado la complejidad que tiene escribir sobre salud debido a la gran alarma social que pueden generar y el papel que juegan las administraciones como fuentes de información. Los ponentes han coincidido en la importancia de contar con portavoces fiables y autorizados, al tiempo que han señalado la necesidad de disponer de periodistas especializados en este tipo de información. En esta parte han intervenidoVerónica Fuentes, de la Agencia Sinc,Jaime Prats, jefe de prensa de la Conselleria de Sanitat yCoral Larrosa, periodista de Salud en Telecinco, y han abordado las últimas informaciones escritas sobre pandemias recientes como el Ébola o la Gripe A.

Historias humanas, clave

En la segunda mesa, en la que se ha debatido sobre lo que interesa realmente al lector local, se ha remarcado el papel del paciente como consumidor de información sanitaria. Todos los participantes han coincidido en señalar la importancia de contar el lado humano de la información, recurriendo a casos reales sin caer en el sensacionalismo. Asimismo, se ha apuntado que el lector lo que espera encontrar en las noticias sanitarias es la aplicación práctica de los resultados científicos. Los participantes de esta mesa, moderada porAraceli Jiménez, responsable de comunicación del Hospital de Manises, han sido los periodistas especializados en saludVictoria Salinas, del Diario Levante EMV,Laura Garcés, de las Provincias,Rosana Peiró, de la edición local de la Razón,Estefanía Pastor, de Valencia Plaza, yVicente Useros, del periódico El Mundo Comunidad Valenciana.

Finalmente, en un último debate, moderado por el doctorCarlos Rodrigo, director de atención primaria del área de salud de Manises, han intervenidoÁngeles López, responsable de El Mundo Salud,Isabel Otero, redactora de Saber Vivir (TVE), eIsabel Tegedor, presidenta de Acecova, para hablar sobre las nuevas formas de comunicar en salud. En él se ha tratado las diferentes formas de consumo de los contenidos especializados en éste ámbito y cómo estos informan y forman al paciente. Las nuevas tecnologías bien empleadas son una herramienta muy útil para el usuario, así han concluido que los recursos gráficos son una gran ayuda tanto para periodistas como para la audiencia.

sábado, 7 de mayo de 2016

Oncofármacos contra el ébola

¿Y si un fármaco que ya se usa contra el cáncer pudiese ser una cura contra el ébola? Esa sería una de las conclusiones, obviamente la más optimista, que se pueden sacar del último estudio realizado sobre el virus y publicado en Nature, que lleva la firma del gallego César Muñoz Fontela, quien se muestra mucho más cauto al valorar el éxito del tratamiento con oncofármacos.Muñoz Fontela, director del laboratorio de virus emergentes del Instituto Heinrich Pette en Hamburgo, dirigió un trabajo de campo en Guinea Conakry durante el brote del virus, y la investigación ha dado un resultado muy interesante: en los pacientes fallecidos se detectaba un «agotamiento celular» en cierto tipo de linfocitos T; su hipótesis es que estas defensas «se agotan durante la respuesta al virus», tal vez por la misma lucha o por «un exceso de inflamación». En cualquier caso, explica, los resultados «son una buena pista que indica que durante la infección disminuye la capacidad del sistema inmune de eliminar el virus», aunque eso no significa que «los pacientes mueran debido a ese agotamiento. Lo más probable es que haya muchos factores, tanto inmunológicos como no que influyan en el pronóstico de la enfermedad», explicó Muñoz.En cualquier caso, aunque el agotamiento no sea la causa última de la muerte, sí es un síntoma de que el paciente está perdiendo la batalla contra el ébola, y la buena noticia es que ya hay fármacos para paliar este «cansancio». Los medicamentos «están aprobados para su uso en pacientes con determinados tipos de cáncer -añade el virólogo-. En el cáncer también existe un agotamiento celular en muchos casos debido a la inflamación crónica, así que se utilizan estos tratamientos como inmunoterapia, para despertar a las células T de este estado letárgico y que ataquen al tumor. El fármaco que bloquea CTLA-4 se llama ipilimumab, y el que bloquea PD-1 se llama nivolumab. A veces se usan como terapia combinada».


Primero, en ratones 


«En este aspecto -recalca nuevamente César Muñoz- tenemos que ser muy cautos. En el estudio no decimos que el uso de estos fármacos pueda curar el ébola. No sabemos el efecto que van a tener porque necesitamos probarlos primero en modelos de infección, por ejemplo en los ratones humanizados que hemos generado en el laboratorio. Lo que sí sabemos es que hay unas posibles dianas terapéuticas que antes no existían».

Las investigaciones del equipo de Muñoz se realizaron en África occidental gracias a la colaboración del Laboratorio Móvil Europeo, el Instituto Heinrich Pette en Hamburgo y con la participación del investigador alemán Stephan Günther del Insituto Bernhard Nocht de Medicina Tropical. También cooperaron la OMS y Médicos Sin Fronteras sobre el terreno.

sábado, 30 de abril de 2016

El virus del ébola puede estar "durmiente" en una persona que ha superado la enfermedad y contagiar de nuevo

El virus del ébola puede permanecer "durmiente" en una persona que sobreviva a la enfermedad y volver a contagiar a más individuos, según un estudio publicado este sábado por la revista especializada "Science Advances".

La investigación, hecha a partir de un caso concreto de un paciente de Liberia, la han llevado a cabo entre el Ministerio de Salud del país africano, el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Atlanta (EEUU) y el Ejército estadounidense.

Los científicos se centraron en el brote de ébola que surgió en Liberia el 29 de junio de 2015 con siete casos confirmados, en mitad de lo que ya se creía que era el receso de la enfermedad.

Mientras que el resurgimiento anterior del ébola, en marzo de 2015, se asoció con la transmisión sexual del virus, el brote de junio se originó con la recaída de una paciente que se dio por curada, según el estudio.

La cadena de transmisiones comenzó con una paciente, todavía sin identificar, pero se sabe que es una mujer que vivía en una granja en cuyas inmediaciones se detectaron otros dos de los siete casos del brote de junio.

Los científicos descubrieron el diferente origen de ambos rebrotes, de marzo y junio, a partir del análisis del genoma del virus.

La forma en la que el virus se manifestó en junio presentaba escasa variación genética respecto a cómo era anteriormente, por lo que en los meses previos no se produjo alteración alguna, sino que era de nuevo el virus en su misma forma.

Este hallazgo subraya que existe riesgo del resurgimiento del virus del Ébola incluso después de que el brote de la enfermedad se dé por terminado.

Los primeros casos de ébola se remontan a diciembre de 2013, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la epidemia en marzo de 2014.

Desde entonces, se han registrado 11.300 muertes y 28.500 casos, aunque la OMS reconoció que estas cifras pueden ser menores por la poca fiabilidad de algunas pruebas y la falta de controles al comienzo del brote.
La enfermedad -que se transmite por contacto directo con la sangre y fluidos corporales de personas o animales infectados- causa hemorragias graves y puede tener una tasa de mortalidad del 90%.